La actividad artística proporciona al niño y adolescente un espacio de aprendizaje abierto y flexible en el cual pueda desarrollar una consciencia crítica y creativa para enfrentar los cambios que requiere nuestro mundo actual, al mismo tiempo que fortalece la identidad por medio de una búsqueda estética orientada hacia la felicidad y la plenitud de nuestra existencias. A través del arte mejoramos la autoestima, aumentamos el conocimiento de nosotros mismos, desarrollamos la comunicación, fomentamos la socialización y los valores humanos, fortalecemos la autonomía y las relaciones sociales. La expresión plástica logra satisfacer la necesidad de comunicación que tiene el niño, lo que le es difícil expresar con palabras por diversas razones lo puede hacer con facilidad mediante un dibujo, una pintura, una figura modelada, etc.


A través de la expresión plástica, podemos observar cómo el niño organiza su mente; cómo recuerda sus vivencias; la importancia y prioridad que da a hechos, seres y cosas; sus avances al irse integrando a la sociedad; el desarrollo de su personalidad y la mejor estructuración de su pensamiento. El currículo de Artes Plásticas está orientado a contribuir al desarrollo perceptivo, al desarrollo motor, al desarrollo cognoscitivo, al desarrollo socio-afectivo y al desarrollo de la creatividad. Se les presentan materiales y herramientas, se les enseñan técnicas, y se reflexiona sobre sus obras y las de artistas reconocidos. Se construye y fomenta un ambiente donde se respetan los tiempos y estilos de aprendizaje; así mismo se da libertad. La dinámica de aprendizaje se establece de la siguiente manera: se presenta un desafío y se les acompaña a que encuentren una solución personal que los satisfaga.